La Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile fue el escenario del conversatorio "La inocencia: un diálogo entre literatura y territorio", instancia que reunió al escritor y antropólogo boliviano Carlos Revilla junto al estudiante del Doctorado en Territorio, Espacio y Sociedad (DTES) de la Escuela de Postgrado, Ignacio Arce, quien presentó una lectura geográfica de la obra antes de dar paso a una conversación abierta con el autor. Ambos expositores pertenecen a la red Contested Territories.
¿Cómo puede la geografía aportar nuevas lecturas a una obra literaria? ¿De qué manera los relatos permiten comprender las formas de habitar un territorio y sus memorias? Estas fueron algunas de las preguntas que guiaron el conversatorio. Durante su intervención, Ignacio Arce explicó que si bien su aproximación no pretendía realizar una crítica literaria, buscaba explorar cómo la geografía permite descubrir nuevas dimensiones de los relatos.
A partir de los tres cuentos que conforman La inocencia, el investigador propuso un recorrido por distintas instancias de reflexión, donde abordó conceptos provenientes de la geografía crítica para interpretar los escenarios, personajes y conflictos presentes en la obra.
"Leer es recorrer. Los cuentos fueron para mí un recorrido, y la invitación era precisamente compartir ese viaje con quienes asistieron al conversatorio", señaló, Ignacio Arce destacando que la literatura también constituye una forma de conocimiento del territorio.
Uno de los primeros aspectos que destacó de los relatos de Revilla fue la construcción de un contexto regional altoandino que atraviesa los relatos. Ambientados en ciudades como La Paz, El Alto, Oruro y Cochabamba, los cuentos muestran un territorio conformado por múltiples capas históricas, sociales, culturales y ambientales.
Desde esa perspectiva, Ignacio Arce introdujo la noción de territorio como un palimpsesto, una superficie donde conviven distintas temporalidades y formas de habitar. En los paisajes que aparecen en el libro descritos por Revilla (cerros marcados por la actividad extractiva, antiguos edificios reutilizados, cementerios y espacios urbanos atravesados por diversas memorias) es posible reconocer huellas de procesos históricos que continúan coexistiendo en el presente.
"Los territorios nunca se escriben sobre una página en blanco. Siempre contienen capas de historias, memorias y experiencias que permanecen allí, aunque muchas veces no sean visibles a simple vista", explicó el geógrafo.
Otro de los ejes abordados fue el concepto de pluriverso. A través de los relatos, Ignacio Arce mostró cómo prácticas espirituales andinas, instituciones modernas, saberes populares y racionalidades occidentales coexisten en un mismo territorio sin fundirse en una misma realidad. En ese sentido, destacó que la literatura permite revelar aspectos que muchas veces escapan a otras formas de análisis, al representar las múltiples maneras en que las personas experimentan, habitan y construyen el espacio.
La última parte de la presentación estuvo dedicada a la relación entre cuerpo y territorio. Ignacio Arce profundizó en cómo los personajes de La inocencia evidencian que los procesos históricos, las desigualdades sociales y las transformaciones del paisaje también dejan marcas en los cuerpos de quienes habitan esos lugares.
Tras la presentación, el conversatorio continuó con un diálogo entre Ignacio Arce y Carlos Revilla, quien compartió las motivaciones que dieron origen al libro y reflexionó sobre la relación entre su trabajo como antropólogo y su faceta como escritor. El autor explicó que ambas disciplinas conviven de manera permanente, aunque muchas veces desde la tensión, ya que existen experiencias que difícilmente pueden expresarse únicamente mediante la escritura académica.
"La antropología tiene límites para transmitir ciertos aspectos relacionados con la sensibilidad, la experiencia estética o la emocionalidad. La literatura abre otro registro desde donde es posible aproximarse a esas realidades", comentó.
Revilla señaló que varios de los relatos nacieron a partir de investigaciones y experiencias de campo desarrolladas durante su trayectoria como antropólogo. Sin embargo, encontró en la ficción una forma más adecuada para abordar temas profundamente humanos, como la violencia, la memoria, las creencias y las múltiples maneras en que las personas se relacionan con el territorio.
En particular, explicó que el cuento La inocencia que da nombre al libro surgió a partir de un caso real vinculado a un feminicidio, cuya complejidad ética y emocional hacía insuficiente un tratamiento exclusivamente académico. "La ficción permitió aproximarme a esa historia desde otro lugar, con un lenguaje capaz de expresar dimensiones que un texto etnográfico difícilmente podría contener", sostuvo.
En este sentido, por medio de las intervenciones de Ignacio Arce y Carlos Revilla, la actividad evidenció cómo la literatura ofrece nuevas posibilidades para pensar la memoria, las desigualdades, las formas de habitar y las complejas relaciones entre las personas y los espacios que ocupan.
Con iniciativas como esta, la Escuela de Postgrado de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo continúa promoviendo instancias de reflexión interdisciplinaria que enriquecen el debate académico y fortalecen el diálogo entre distintas áreas del conocimiento, invitando a comprender el territorio desde perspectivas diversas y complementarias.