La tercera mesa del seminario tuvo como objetivo ahondar en el impulso del género y los derechos humanos desde la edición universitaria y congregó a autoridades y profesionales de la Universidad de Chile, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana de México (UAM) y la Universidad de Los Lagos, para analizar la gestión de las desigualdades de género y el potencial transformador de los catálogos.
Durante la jornada, los representantes de cada plantel coincidieron en que las editoriales deben actuar como agentes activos de cambio social y político, profundizando en las implicancias prácticas de este enfoque y examinando cómo la edición estatal permite legitimar nuevos saberes y fortalecer la misión democrática de sus respectivas instituciones.
Perspectivas sobre edición, género y memoria
Martha Patricia Castañeda, directora de la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM, abordó los lineamientos del proyecto editorial de su unidad, destacando la implementación de una ruta metodológica orientada a que la perspectiva de género atraviese de forma transversal la cadena de producción editorial.
Al respecto, señaló que “el desafío es incorporar la perspectiva de género de tal manera que no sea un agregado, sino que todo el proceso de elaboración de los materiales, desde que son pensados hasta que son acompañados en su difusión, tenga esta mirada. Implica tener una ruta editorial en donde el acompañamiento feminista está de principio a fin, trabajando desde el inicio para que tenga un lenguaje incluyente, libre de violencia y de cualquier marca de discriminación”.
Posteriormente, Alicia Salomone, directora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile, abordó el tema desde su experiencia como investigadora, relevando el impacto de los movimientos sociales en la apertura de los catálogos universitarios. “El panorama cambió en las últimas dos décadas gracias al impacto de las movilizaciones sociales feministas y, en nuestro caso, a la gestión de la Rectora Rosa Devés y de la vicerrectora Pilar Barba, con un esfuerzo claro por visibilizar y difundir activamente la producción de escritoras y pensadoras chilenas.
Asimismo, destacó el compromiso reciente de la institución por recuperar la memoria escrita de las mujeres, añadiendo que “es innegable que la Universidad de Chile ha contribuido a un mejor conocimiento y difusión de esta producción acercándola a distintos públicos y abriendo espacio para la difusión de las investigaciones que en gran medida fueron realizadas por mujeres. Nos queda muchísimo por avanzar, pero también hay que reconocer los hitos y logros de estas décadas”.
Yissel Arce, coordinadora general de Difusión de la UAM, planteó la necesidad de redefinir el rol de la edición universitaria más allá de su dimensión técnica, presentándolo como un espacio de validación cultural. Al respecto, explicó que “pensar las políticas editoriales de una universidad pública implica desplazar la mirada más allá de la producción material del libro e intervenir en las formas mediante las cuales ciertos saberes adquieren legitimidad”.
En esa línea, la académica llamó a profundizar el alcance de estas políticas institucionales, advirtiendo que “una política editorial crítica no debe preguntarse solo qué se publica, sino cómo se publica, desde dónde, para quiénes y con qué efectos en el campo del conocimiento”.
Ricardo Casas, director editorial de la Universidad de Los Lagos, expuso sobre las acciones concretas implementadas en su plantel para operativizar la equidad dentro de la producción científica y cultural regional. En su intervención, detalló que “el proyecto nace con un afán de inclusión, estableciendo por reglamento que en el consejo editorial debe haber paridad de género”.
Junto con ello, destacó el desarrollo de la serie Experta, una línea de publicaciones nacida en alianza con la Dirección de Igualdad de Género para narrar en primera persona las trayectorias de sus científicas e investigadoras. “Inaugura un trabajo que es un piso mínimo; lo primero era visibilizar a nuestras académicas. Quisimos dar ese impulso para que las voces que estaban de cierta manera invisibilizadas en la academia tuvieran ese espacio”, concluyó.
Amneris Chaparro, directora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, abordó la complejidad de posicionar el pensamiento feminista dentro de las estructuras universitarias tradicionales, sosteniendo que transitar ese camino es “por un lado frustrante y fascinante, porque decides ser parte de un entramado tan grande con sus formas burocráticas y sus corsés, pero por otro lado también ha sido el espacio para innovar y para crear”.
Asimismo, relevó el impacto de la revista Debate Feminista y de proyectos como su serie de antimanuales, entre los que destaca el dedicado al uso del lenguaje inclusivo. En este sentido, la académica enfatizó que el objetivo final de estas publicaciones es consolidar y defender un campo de estudio que sigue bajo disputa frente a discursos deslegitimadores.
Las distintas reflexiones permitieron articular una visión compartida sobre la necesidad de profundizar el rol de los sellos universitarios como espacios estratégicos donde la edición pública se pone al servicio de la equidad y la justicia social.
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