Profesores de la FAU presentaron resultados de la investigación FONDART “El consumo cultural de cara a la ciudad del futuro y el envejecimiento: Estudio prospectivo Región Metropolitana de Santiago”

Profesores de la FAU presentaron resultados de la investigación FONDART

El evento contó con las palabras de apertura del Profesor Daniel Opazo, Director Académico y de Relaciones Internacionales de la FAU -en representación del Decano Manuel Amaya- y de la Profesora Pilar Barba, Vicerrectora de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile.

El Director Académico destacó que el estudio aborda los vínculos de ciudad y envejecimiento convergiendo con otros proyectos FAU que destacan tendencias que, al paso de dos a tres décadas, serán determinantes en la vida urbana. Tales como la demanda de suelo para centros culturales en toda la urbe (no sólo en el centro); la necesidad de espacios de participación cultural desde archivos y medios digitales e integrar el patrimonio a la educación.

Por su parte, la Vicerrectora de Extensión y Comunicaciones valoró lo oportuno de la investigación por el momento demográfico de Chile. Asimismo, relevó el valioso aporte de los resultados para la misión de la universidad pública, que busca nutrir discusiones complejas (como es el nexo de cultura, envejecimiento y ciudad) donde el estudio destaca por su mirada interdisciplinaria, transversal y orientada a las políticas públicas.

A su juicio, varios hallazgos reafirman constataciones de iniciativas de la Red Transdisciplinaria sobre Envejecimiento de la Universidad de Chile, donde la cultura emerge como faceta fundamental de las comunidades y su vínculo tanto con la naturaleza como el territorio.  

Ambas autoridades coincidieron en que, el estudio invita a ver la cultura como una dimensión estructural de la vida urbana, la convivencia democrática y la calidad de vida. Asimismo, advirtieron que la planificación de la ciudad no puede ser neutra respecto de esta temática ya que determina su localización y quienes y cómo podrán participar de la vida cultural, lo que resalta en el estudio de referentes de infraestructuras y barreras de acceso que mide la investigación. 

La entrega de resultados del proyecto constó de cuatro líneas, una de ellas fue la construcción de la línea base actual del país integrando el cambio demográfico, urbano y cultural en términos de principales tendencias y políticas públicas, incluida la comparación internacional del consumo cultural de Chile 

El académico del Departamento de Urbanismo Camilo Arriagada, Investigador Responsable, estableció las características de la línea base del consumo cultural hoy en los siguientes términos: Chile al 2050 será la segunda población más envejecida de América Latina. Un 15% de población mayor hoy crecerá a cerca del 30% el 2050 y más del 50% al 2070, y el cambio de la pirámide de edades exigirá una reforma estructural para evitar una crisis crónica del crecimiento económico (adecuar la economía a una vida laboral extendida y la economía plateada, construir un entorno más amigable, posibilitar un envejecimiento activo con salud física y mental y humanizar la movilidad y transporte.

El consumo cultural es parte central de esta transformación. Ya estamos experimentando cambios rápidos del propio concepto de participación cultural empujados por el cambio social y tecnológico, y la cultura como parte de las industrias creativas está dejando de ser concebida como un gasto suntuario y crece su importancia dentro del producto y exportaciones (el 3% del PIB mundial y cerca del 6% del empleo). 

El académico del Departamento de Urbanismo, Camilo Arriagada sostuvo que actualmente Chile según las encuestas regulares del CNCA ha llegado al 75% de participación cultural, pero con frecuencias sólo regulares y una diversidad muy baja de los tipos de cultura consumidas, Las mayores brechas o desigualdades de acceso a la cultura afectan a los pobres, la población adulta mayor y los discapacitados, pero desde otro punto de vista los jóvenes y adultos jóvenes destacan por su mucho mayor interés y participación cultural, al igual que las mujeres, incluida la asistencia a actividades culturales presenciales no masivas (bibliotecas, museos, danzas, conciertos).

La gran mayoría de las personas que asistieron a eventos culturales demoraron menos de 30 minutos para llegar, asistieron a actividades gratuitas, y fueron con amigos o familiares comprobando que los costos de tiempo y transporte, la cultura tarificada y la soledad son grandes barreras de acceso a la cultura para las mayorías La política pública chilena post recuperación de la democracia ha institucionalizado la cultura, y en cada período aumenta el legado de infraestructura cultural en ciudades y regiones, pero la participación cultural sigue siendo un enorme desafío. Al respecto se identificaron los requerimientos de digitalizar la oferta cultural y patrimonial pública para hacerla accesible a todos, fomentar las industrias creativas y culturales como política de desarrollo regional, crear programas de ciudades culturales, resucitar la cultura de noche (afectada por la inseguridad urbana), y repensar el enfoque de los equipamientos culturales con miras a generar audiencias y públicos para los diferentes sectores y barrios. 

La arquitecta y académica, del Departamento de Arquitectura de la FAU, Claudia Torres Gilles, coinvestigadora expuso los resultados de la entrevista realizadas a ocho expertos y destacó la percepción que, en Chile la cultura reconoce una forma de operación de nichos en la que la participación transcurre y se replica por grupos muy acotados de la población, exceptuado el cine y los recitales que son más masivos, pero costosos.  

Asimismo, los entrevistados opinan que, la participación cultural más que reflejar los intereses o preferencias de las personas, está determinada por factores territoriales, generacionales y socio-económicos que dificultan el acceso.  Para los entrevistados el rol que cumple la creciente digitalización de la cultura genera opiniones divididas; para algunos es una amenaza a la cultura presencial y para otros es una gran oportunidad de expandirla. La mayoría coincidió en destacar la necesidad de fortalecer la infraestructura y programación cultural fuera de los sectores equipados de la ciudad, y de dar importancia a las barreras de participación que imponen las tarifas, la accesibilidad o conectividad y la heterogeneidad de los equipamientos culturales (en términos de programación y atracción de audiencias).

Los parques, plazas, y espacios abiertos de la ciudad interior fueron identificados como lugares relevantes donde implantar actividades culturales masivas, mientras que bibliotecas y centros culturales vecinales fueron vistos como una red de espacios que resultan claves para efectos de ampliar oportunidades de participación.

Los resultados de la Encuesta Cultura Futura fueron expuestos por Camilo Arriagada L., quien explicó que abarca las preferencias y opiniones de más de mil habitantes de la Región Metropolitana entre 20 y 59 años hoy, esto es quienes ingresaran al ciclo de vida de la tercera edad en un plazo máximo de tres a cuatro décadas. Los análisis permitieron desagregar las respuestas por género, por generaciones (Z o Centenialls, Millenials y generación X) y por zonas de la RM (centro, pericentro, periferia, cono oriente y comunas rurales), destacando los siguientes hallazgos:  

  • Los jóvenes y adultos jóvenes valoran muy significativamente la cultura como parte de su vida cotidiana.  Desarrollo personal, como medio de encuentro con otras personas y evadirse de las rutinas. Las decisiones de que eventos asistir presencialmente son conversadas con amigos y familiares e influidos por las redes sociales entre la generación Z. 
  • Las principales barreras hoy para participar en actividades culturales son los horarios incompatibles, los costos, la distancia, la seguridad del barrio y los tiempos de desplazamiento, confirmando la importancia que tienen las condiciones territoriales. 
  • Las bibliotecas y centros culturales son muy importantes en la periferia y municipios rurales, mientras que los habitantes del centro y sector oriente declaran mayor reportorio de actividades culturales para asistir. 
  • Los encuestadas imaginan su vida cuando viejos acompañados, principalmente en pareja o junto a familiares, continuar trabajando y circular frecuentemente por la ciudad fuera de su vivienda. 
  • Sorprende que la gran mayoría no quiera vivir solo cuando adulto mayor, lo que contrasta con el crecimiento hoy de los hogares de personas solas. Asimismo, la mayoría sueña con vivir en casas, mientras que los departamentos surgen como una preferencia residencial para la tercera edad más frecuente, especialmente entre los más jóvenes. 
  • La mayoría de los encuestados gusta del centro de la ciudad como polo cultural, pero proyecta vivir en otro barrio dentro de la ciudad que no sea el centro (incluso los actuales habitantes del centro), lo que marca una alerta sobre su revitalización oportunamente.
  • Los encuestados proyectan que, su participación cultural será más alta y frecuente durante la tercera edad que hoy cuando jóvenes. Más del 60% imagina poder asistir presencialmente varios días por mes y más del 65% consumir cultura digitalmente todas las semanas Ello cobra especial intensidad entre los jóvenes que hoy clasifican en las generaciones Z y Millenials, especialmente entre quienes viven hoy en el centro y sector oriente. 
  • Entre diversos imaginarios de la cultura futura, los encuestados opinan que, la cultura vecinal o de proximidad será fundamental para su salud mental.
  • La mayoría opina que las políticas públicas culturales debieran girar a subsidiar la demanda (no la oferta), promover eventos culturales masivos en espacios públicos, y facilitar la oferta de transporte público para acceder a la cultura presencial. 

Finalmente, el arquitecto Félix Reigada Peña expuso la sistematización de una muestra de 52 referentes de arquitectura e infraestructura cultural chilena e internacional buscando extraer lecciones o directrices para su diseño hacia la ciudad futura evaluando siete dimensiones: uso y programación, funcionalidad, espacialidad, equidad, diversidad e inclusión, innovación, gobernanza y vinculación. Un hallazgo relevante fue la identificación de la gobernanza como una dimensión crítica. Los casos analizados mostraron que la calidad arquitectónica de un equipamiento constituye solo uno de los factores que inciden en su funcionamiento, pero supeditado a la programación, gestión, sostenibilidad institucional, participación y vinculación territorial.

Entre los referentes internacionales más integrales destacan el Museum of Modern Art (MoMA), Tate Modern, Museo Reina Sofía y Casa da Música, mientras que en Chile, el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), Teatro Biobío, Centro Cultural Espacio Matta y Centro Cultural Lo Prado. Las claves de estos casos exitosos, implican diferencias de escala, pero comparten como atributos el funcionamiento articulado entre infraestructura, programación, gestión, espacio público y la relación con comunidades.

El Seminario concluyo mediante un panel de comentarios de representantes de la gestión cultural, la política pública, y la arquitectura, cuyas intervenciones destacaron lo siguiente: 

Javier Ibacache, Director de Programación de CEINA y especialista en desarrollo de públicos y gestión cultural, felicitó el proyecto por su enfoque holístico. A su juicio, si bien en Chile se habla reiteradamente de ecosistemas culturales, todavía no es habitual verlos analizados de manera tan integrada. En tal sentido uno de los aportes más significativos del estudio es la forma en que propone comprender la relación entre infraestructura, personas y programación desde una lógica eco sistémica. Llamo la atención sobre los resultados que indican que, la participación cultural continuará concentrándose en determinadas manifestaciones y disciplinas. La música popular sigue siendo el principal motor de participación, mientras que la oferta mainstream y los grandes espectáculos continúan siendo los principales factores de convocatoria. Finalmente, el estudio reafirma la emergencia de nuevas comunidades con demandas específicas en el espacio público. Sin embargo, quizás la pregunta más relevante que plantea el estudio es cómo situar efectivamente la vida cultural en el corazón de la ciudad, y en paralelo atender la noción de espacios culturales de proximidad recordando la tradición europea sobre este tipo de equipamientos. A futuro, ve la importancia de incorporar tempranamente las comunidades en la planificación de equipamientos culturales de manera de superar una tensión permanente entre la valoración arquitectónica de una obra y los usos efectivos que las personas realizan de ella. En este sentido, destaco la capacidad de responder a las expectativas ciudadanas reales y de adaptarse a las transformaciones de públicos como la principal exigencia de proyectos exitosos. Agrego que, los resultados del estudio visualizar fenómenos emergentes sustantivos: i) la transformación generacional de las prácticas culturales, ii) la soledad frente a la vida urbana cotidiana. iii)  la creciente influencia de algoritmos y plataformas digitales culturales; iii) la importancia de modelos de programación cultural más participativos y colaborativos. 

Carolina Courbis Bascuñán, Jefa de Desarrollo Institucional del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), destacó que, el estudio obliga a anticiparnos a un futuro que, en realidad, ya está comenzando a hacerse presente. El envejecimiento de la población es un fenómeno que, aunque aquí se proyecta a 25 o 50 años, ya comienza a manifestarse, y ya observamos que hoy las personas mayores son hoy mucho más activas que en generaciones anteriores. Además, desde el sector cultural, solemos aproximarnos a estos temas desde la gestión cultural o desde el arte, descuidando como la arquitectura conduce a nuevas preguntas como el papel del espacio físico y su relación con la ciudad, la programación, y el equipamiento. A su juicio, el estudio da un paso importante en una comprensión relacional de los espacios culturales donde emerge su conexión con la ciudad, los barrios y las comunidades. Abordó luego el caso del Centro Cultural Gabriela Mistral que en la encuesta e inventario aparecen como un referente destacado, explicando que recibe más de 1,6 millones de visitas anuales y que su atracción cultural radica en su condición de espacio público abierto, donde conviven actividades artísticas, tránsito cotidiano, encuentro ciudadano y apropiación comunitaria, y ser una puerta de entrada al vecino barrio Lastarria.  A futuro, subrayó cinco dimensiones clave: i) la resignificación patrimonial y de la memoria urbana como polo de la oferta cultural, ii) la necesidad de vincular los espacios culturales con el entorno y barrios cercanos paralelo de enfocar el diseño y operación de los espacios culturales como plaza pública; iii) el Mejoramiento continuo de la experiencia urbana y servicios en los centros culturales; iv) pensar grandes planes donde se desarrolle un distrito creativo mayor que integre arte, innovación, formación e industrias culturales. 

Sonia Tschorne Berestesky, Arquitecta, ex Ministra de V y U, y Directora Arquitectura del MOP, integrante del Comité asesor de infraestructura de la Dirección de Concesiones del MOP, valoró la cantidad y diversidad de información recopilada que permite profundizar no solo el estado actual de la cultura en Chile, sino que visualizar su desarrollo futuro como sociedad. Luego, situó la discusión del proyecto en la perspectiva de las políticas públicas post recuperación democrática donde los distintos presidentes han aportado a la construcción de la institucionalidad cultural. Recordó en particular al presidente Ricardo Lagos, quien sostenía que la participación en la vida cultural constituye un derecho humano fundamental y que toda persona debía tener la posibilidad de desarrollar su vocación creativa en espacios adecuados para ello. Planteaba que Chile no podía conformarse únicamente con el crecimiento económico, sino que debía aspirar a un desarrollo auténticamente humano, capaz de satisfacer dimensiones más profundas vinculadas a la creación, el acceso y el disfrute de los bienes culturales. Destaco finalmente, que las políticas públicas culturales trascienden un solo sector y que, su posible expresión es diversa, desde la idea de poblar con objetos de arte los espacios públicos que impulso la Comisión Nemesio Antunez, hasta la Comisión Presidencial de Infraestructura Cultural que impulsó proyectos de inversión en cultura que buscaban fortalecer simultáneamente infraestructura visible, patrimonio, gestión y acceso ciudadano.  A futuro, subrayo tres lineamientos: i) la infraestructura cultural requiere planes de gestión de largo plazo, ii) la recuperación patrimonial debe ir acompañada de modelos de operación no solo rehabilitar edificios y iii) el derecho de la cultura exige políticas y metas incrementales de largo plazo que trasciendan los ciclos gubernamentales o sea un acuerdo entre sectores políticos traducido en leyes o acuerdos.

Gunther Suhrcke, Arquitecto, exdirectivo MOP, académico y especialista en patrimonio arquitectónico y gestión de infraestructura cultural, destaco la dimensión arquitectónica de los equipamientos culturales. A partir de su experiencia en iniciativas como el GAM, el Palacio Baburizza, el Parque Cultural de Valparaíso, y Arica-Iquique, sostuvo que la principal condición para el éxito de un proyecto cultural es la existencia de procesos amplios de participación y apropiación comunitaria previos a la construcción o intervención física. Entre los temas destacados por el arquitecto se encuentran el valor emergente que cobra el patrimonio industrial y ferroviario como soporte para nuevas actividades culturales; la importancia de desarrollar un modelo relevante de los equipamientos culturales de escala barrial donde las bibliotecas y centros culturales de proximidad destacan por su potencial de generar espacios de encuentro ciudadano. Vinculó los resultados del estudio con cambios como el cohousing de jóvenes, la salud mental como gran problema, y la necesidad de reutilizar espacios urbanos vacantes más que crecer en extensión. 

El siguiente vínculo corresponde al sitio web del proyecto Fondart de Investigación en Arquitectura 779334 “El consumo cultural de cara a la ciudad del futuro y el envejecimiento: estudio prospectivo Región Metropolitana de Santiago” en el que se incluyen los principales resultados del estudio y acceso a los registros audiovisuales del Seminario realizado el 27 de mayo de 2026: https://culturafutura.cl/

Revisa acá el Seminario de Difusión de los resultados del proyecto FONDART de investigación en Arquitectura 779334. "El consumo cultural de cara a la ciudad del futuro y el envejecimiento: Estudio prospectivo Región Metropolitana de Santiago":